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>> TEXTOS EN ESPANOL (SELECCION)

Sanja Ivekovic. La crudeza de ser mujer en la historia
en EXIT EXPRESS n°50, Dic 2009



Una imagen podria constituir una buena introduccion al trabajo de Sanja Ivekovic : una joven mujer (la artista), parece masturbarse leyendo un libro en su balcon de Zagreb, aunque un convoy oficial de Tito pasa en ese momento por la calle. Prevenidos por los observadores apostados en los tejados, la policia intervendra rapidamente, pidiendo expresamente que "se retiren de los balcones tanto objetos como personas". Esta performance, titulada Triangle (1979), es emblematica de la obra de la artista croata : una resistencia dulce y "sexuada" frente a un orden politico y mediatico inmediato, una implicacion intima y fisica de la artista en la gran historia, asi como experimentos mas concretos de percepcion y reaccion distanciada, juegos de tensiones y de mirada. Un arte de la balistica ideologica y visual.

El trabajo de la artista, nacida en Zagreb en 1949, no se puede, a priori, separar de su contexto social, historico y politico. La situacion de la Yugoslavia de los años 70, un régimen fundado sobre una doble identidad que mezclaba el ideario comunista y la sociedad de consumo, parece ser el crisol originario de un trabajo que propone una critica politica y social tanto como economica y mediatica. De los primeros collages mezclando imagenes de actualidad y de moda a las coloraciones fotograficas de los balcones ocupados durante los desfiles oficiales, de los retratos coloreados de dignatarios politicos a ese video-performance en la que la artista recorta unas medias que cubren su cara con unas tijeras, con imagenes televisadas de la historia de su pais como fondos Ecos de un contexto especifico. Pero si éste acaba por replegarse en las posturas conceptuales del trabajo, es quizas mas en su recepcion que por sus por sus intenciones, pareciéndose asi el arte ofensivo de Sanja Ivekovic a posiciones criticas del oeste de la misma época, en la linea de un pop feminista : una critica de los poderes (politicos y machistas), pero también de los iconos de la publicidad y de los medios de comunicacion. A partir de dicha posicion, comprometida y voluntaria, el trabajo de Sanja Ivekovic no deja de desplegarse en el presente, de actualizarse. De hecho, supera sin cesar esta determinacion femenina para abordar de forma mas general los vinculos entre identidad personal e identidad colectiva. En esta perspectiva es donde se situa el excelente trabajo de collage Double Life (1975), en la que la artista yuxtapone imagenes de ella misma de su album privado con imagenes de publicidad, jugando con el mimetismo entre las poses. Un principio de paralelismo fundado en coincidencias fortuitas que encontramos en diversos trabajos, donde sus imagenes intimas se confrontan con las de la vida de Marylin Monroe (Tragedy of a Venus, 1975) con imagenes de sucesos tomadas de los periodicos (Bitter Life, 1975) o de escenas de revistas del corazon (Sweet Life, 1975/76).

Proveniente del grafismo, la practica de Ivekovic se parece a la del collage, aplicandose en crear choques visuales, emocionales e intelectuales asociando de forma voluntaria capas heterogéneas de experiencias y realidad. Injertos a veces subversivos, como en Glen XX donde una breve descripcion del destino de mortires antifascistas de la historia yugoslava (que fueron detenidas, deportadas o ejecutadas) se imprime sobre imagenes de modelos de revista. Provocador, el trabajo vincula dos celebraciones de la mujer : como heroina o fantasma de la historia. Lo mismo ocurre cuando asocia el nombre y la historia de las mujeres maltratadas a fotos de revistas (Womens’ House [Sunglasses], 2009) o anuncios de desapariciones de chicas con fotos eriticas (The Black File, 1975-1978). Un empleo de imagenes ficticias como vehiculos de hechos reales que en ocasiones sordidos. Mas en profundidad, estas conexiones voluntarias (como el maquillaje y el ritual religioso en el video-performance Make-Up, 1976-1978), parecen esclarecer una especie de isomorfismo universal de gestos o actitudes entre lo politico y lo economico, lo admirable y lo vulgar, lo personal y lo colectivo. Un uso del arte como medio privilegiado de crear "coincidencias" entre realidades distantes, como esa performance en la que la artista intenta anudar un contacto tactil con la imagen de video de una persona alejada (Inter Nos, 1977), o la que, durante la guerra de los años 90, la artista encuadra bajo la mencion "Alerta general en Zagreb", que se incrusta a menudo sobre la imagen de una soap opera que se emite en ese momento en television (General Alert (Soap Opera), 1995).

Ya focalice sus asociaciones disonantes en vinculos entre lo intimo y lo mediatico o en temas mas concretamente politicos (el proyecto Women’s House, con hogares de mujeres maltratadas, en desarrollo desde 1998) Ivekovic se aplica en utilizar todos los medios (dibujos, fotos, collages, videos, performance) con una especie de indiferencia por la calidad o la seduccion del trabajo, ya que es la necesidad del mensaje lo que determina la forma. Una practica polimorfa que puede asi remitir por turnos a figuras tan diferentes como Dara Birnbaum, Hans-Peter Feldman, Bruce Nauman o Vito Acconci. Si las preguntas sobre la identidad, el género, la critica mediatica o la contestacion frente a los poderes dominantes son finalmente trucos del arte de su generacion, lo que marca, sin embargo, la obra de Sanja Ivekovic es la simplicidad y la brutalidad de su economia de trabajo. Brutalidad de los acercamientos (mujeres maltratadas y modelos), brutalidad de los dispositivos (plantacion de campo de adormideras en la Friedrichplatz en la ultima Documenta), que podrian rozar el kitsch o los buenos sentimientos, pero cuya evidente simplicidad, su crudeza, asegura la potencia emocional. Una economia tomada del arte conceptual, pero adaptada, no ya a nociones trascendentes o filosoficas, sino a situaciones muy concretas. Es esta desviacion de la industria conceptual hacia lo inmanente y esta imprudencia de las formas lo que resulta ejemplar. De este modo, esta doble trama original, sexual y politica, tejida de forma natural por el contexto de produccion, esta constantemente atravesada por la belleza y la eficacia del gesto.

Guillaume Désanges