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>> TEXTOS EN ESPANOL (SELECCION)

Alain Séchas
en EXIT EXPRESS n°12, Mayo 2005



"Jurassic Pork II", 31 mars -> 5 junio 2005, Palais de Tokyo, Paris.

Una sala llena de humo y sumida en la oscuridad, iluminada por los ojos-faro de un inmenso cerdo que se desplaza por el aire y por las linternas de los visitantes. Dos esculturas gigantes : una diosa sexy y un arquero aterrorizado con cabezas de gato. Una tira comica extendida por las paredes. Piezas musicales de Salvatore Schiarrino y John Cage. El nuevo proyecto de Alain Séchas propone una espectacular manifestacion de las diversas practicas del artista : la escultura monumental, las animaciones mecanicas y los croquis tipo comic. Habilidades reunidas para la ocasion bajo la égida de un escenario improbable que mezcla referencias miticas, artisticas y populares. Al cabo de mas de 20 años, Séchas no deja de asombrar por sus obsesiones representativas -en torno a su personaje del gato estupefacto y patético como un doble humano- y sus grandes extravios formales -el remate extremadamente cuidado de sus esculturas en desfase con la forma desordenada de sus dibujos- ; aunque también por una indeterminacion de registro -un humor alegre, a veces aflictivo, un espiritu iluminado que coquetea con lo trivial- a la par que una irreductible veleidad narrativa. No obstante, bajo esta bufonada, el artista busca un dialogo activo con las tradiciones clasicas de la representacion desafiandolas en consonancia con los desafios de la (post)modernidad.
Esta exposicion se monta concretamente en referencia directa a la pintura de historia con tendencia romantica. Estatuas que surgen de la celebracion heroica y del relato mitico. Una puesta en escena fija que pretende reproducir la tension y las apuestas de una historia edificante. Lo cierto es que la epopeya que aqui se nos cuenta (se sigue con los dibujos de la pared) es la de un antihéroe penoso que jamas superara lo absurdo de las situaciones que le imponen. Sin embargo, esta representacion glorificada de la medida grotesca puede ser sencillamente el cambio de época : las representaciones imaginarias contemporaneas, agotadas por el advenimiento psicoanalitico de la era moderna, uno han devuelto las posibilidades de aventura mitica a los oscuros dominios del inconsciente, de la inhibicion, del sueño (o de la pesadilla) ? Dali y Lacan, figurantes en el escenario de Séchas, no nos contradiran. La obra del artista nunca es finalmente tan eficaz sino cuando produce sus efectos, como aqui, en el exceso. Un exceso en la superposicion de formas y efectos, segun la logica del entertainment tipo parque de atracciones. Sin embargo, a través de estas siluetas a la vez seductoras y grotescas, a través de estos lentos movimientos mecanicos, es la nocion de obscenidad lo que aparece esencialmente en la obra de Séchas. Una obscenidad que jamas surge de las propias cosas, sino, sin necesidad intrinseca, de su representacion bajo la forma de exposicion pasiva a las miradas aninimas. De manera emblematica, el espectador, que observa el vagabundeo de estos personajes a la luz de una linterna, esta menos situado en la posicion del arqueologo que en la de un miran enfrentado a la inconfesable delicia de asistir a la caida de un gato del que no se sabe si lograra volver a aterrizar sobre las patas.?

Guillaume Désanges